Opiniones y Editoriales

Comentario Semanal

Como alguna vez ya lo mencioné, me resulta cada vez más preocupante no poder distinguir entre realidad y fantasía ya que lo que alguna vez pareció ser la creación de mentes imaginativas ahora parece ser parte de la “realidad”, si es que ese concepto todavía mantiene algo de significado.En ese marco se ubican nuevas declaraciones por parte de conocidos y respetados científicos sobre la existencia de una inteligencia superior (y quizá suprema) a la que habría que tratarla con creciente respeto cuando más consciencia tomamos de la realidad de esa inteligencia.

En el mundo en el que vivimos, caótico, peligroso e impredecible, hablar de una inteligencia suprema que exige respeto parece, en el mejor de los casos, un benévolo ejercicio de ficción y, en el peor caso, una inaceptable pérdida de tiempo.

Las urgencias de nuestro mundo, como el hambre, la pobreza, la violencia y tantas otras, parecen no dejar lugar ni tiempo para explorar una súper inteligencia que, además de existir, pide que nosotros, los seres humanos, tomemos en cuenta sus derechos.

Y todo esto se presenta con un tinte religioso o místico (“¿Está hablando de Dios?”) que ofende el gusto intelectual de muchas personas simplemente por tratarse de algo espiritual. Pero, más allá de las urgencias y de cualquier malentendido, el tema de la súper inteligencia y sus derechos es real y está siendo estudiado y analizado por importantes científicos.

Por ejemplo, el respetado físico teórico Michio Kaku recientemente indicó que el universo en el que vivimos está hecho de “reglas creadas por una inteligencia”. Esta Inteligencia Universal (como Kaku la llama) gobierna cada aspecto del universo, por lo cual no existe el azar. (Incluso una breve mención de las razones que llevaron a Kaku a esa conclusión está más allá de los límites de este comentario.)

A la vez, el matemático Marcus du Sautoy, de la Universidad de Oxford, afirmó en una reciente conferencia que la inteligencia artificial no humana, por ser una inteligencia en la que, por su complejidad, la consciencia puede emerger, merece tener sus propios derechos. Y si nosotros estamos creando esa inteligencia súper humana, nos compete a nosotros adjudicarle sus derechos.
Aunque en su presentación du Sautoy se enfoca sólo en “computadoras y robots del futuro cercano”, queda claro que el tema de los derechos de una súper inteligencia trans-humana podría llevarse al nivel de la Inteligencia Universal propuesta por Kaku. Y si así lo hacemos, surge una interesante e inquietante pregunta: ¿quién está creando a quién?

¿Estamos nosotros creando inteligencias súper humanas? ¿O somos nosotros sólo un paso, un eslabón, en la autocreación de esa Inteligencia Universal? ¿O no hay diferencia entre nosotros y la Mente Universal?

Las masacres, los niños con hambre, las enfermedades incurables, el pago de la renta o de la hipoteca nos aleja de tales especulaciones. Pero siempre queda abierta la posibilidad que estemos viviendo dentro de un universo que nos sueña o, si se prefiere, que seamos una proyección holográfica de una mente universal. O no.

Francisco Miraval es el fundador y director de Proyecto Visión 21, LLC, un servicio bilingüe de información y noticias (www.noticiasyservicios.com) en Aurora, CO. Escríbale a fmiraval@newsandservices.com.

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