Opiniones y Editoriales

Desde El Diván

Síndrome de la Cenicienta

¡Hola queridos lectores!! Últimamente me he enfocado mucho en temas para adultos pero en esta ocasión quiero hablar de los niños y de las conductas queen ocasiones no sabemos si son normales o no a cierta edad.

Una de las quejas más frecuentes de profesores y padres son los problemas de conducta infantil como desobediencia, comportamientos agresivos, berrinches, etc.

Estas conductas y comportamientos algunas veces son transitorios y se resuelven con facilidad, pero otras veces se incrementan en intensidad y frecuencia, deteriorando las relaciones familiares. Cuando esto ocurre los problemas de conducta se extienden a todas las áreas como la escuela y actividades deportivas extracurriculares donde el niño comienza a tener problemas de adaptación.
Las conductas problemáticas comienzan aparecer cuando se combinan la hiperactividad e irritabilidad con conductas educativas mal orientadas, si se da este caso y no se toma acción es muy probable que estas conductas de desadaptación afecten la vida adulta del niño.

Se debe tener muy en cuenta que ahora existe más apoyo en las escuelas y apertura para tratar desórdenes de conducta que afecten el aprendizaje del niño sin embargo y lamentablemente existe también un sobrediagnóstico como sucede en el caso del trastorno de hiperactividad.

Existen varios puntos que debe tomar en cuenta para asegurarse que la conducta que presenta el niño no entra dentro de los parámetros de la normalidad, es decir algunas veces las expectativas de los padres sobre el comportamiento de los hijos no se ajustan a la edad. Por ejemplo, se espera que un niño de 4 años no haga un berrinche cuando va al supermercado porque quiere algo y sus papas no se lo compran pero los berrinches son parte de su maduración y son necesarios para que el pequeño aprenda a manejar la frustración y a canalizar sus emociones.
Aquí será importante poner el foco en cómo reaccionar ante las rabietas y no en lo que pensará la gente del supermercado cuando le vean tirado en el suelo llorando.

Otro caso se da cuando un niño miente, es preocupante que lo haga pero la verdadera pregunta aquí es porque miente? Tal vez lo haga para satisfacer las necesidades de los padres y no las de el. Y es en estos casos cuando los padres se deben preguntar si como padres no están ocasionando este tipo de conductas.

Un error que frecuentemente cometen los padres es que castigan las conductas que no les gustan pero NO refuerzan aquellas conductas que los niños hacen bien y al no hacerlo causan una confusión en los pequeños porque dentro de su juicio saben lo que no es agradable para los padres pero no saben con certeza lo que si es aceptado.

Para afrontar los problemas de conducta con los hijos es importante adquirir estrategias de crianza adecuadas, fortalecer el vínculo padres-hijos y crear un clima familiar positivo.

Algunas veces los padres y madres no saben cómo ayudar a sus hijos y terminan realizando algunas prácticas que refuerzan el problema.
Si tiene algún comentario hágamelo saber a divandenver@gmail.com.

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