Opiniones y Editoriales

Desde El Diván

Sindrome del niño
emperador

¡Hola queridos lectores! Me imagino que ha tenido la oportunidad de ver a niños que toman decisiones por los padres, los mandan y hasta son agresivoscon ellos, ¿verdad? Y es que la dinamica familiar, los cambios socioculturales y laborales han cambiado mucho en los últimos años.

La necesidad de trabajar más para brindarle una vida más cómoda a los hijos ha hecho que al niño se le ofrezca menos tiempo de calidad y se le compense con cosas materiales, lo que ha causado un desequilibrio en la forma de educar, establecer reglas y limites.

Los psicólogos educativos han denominado Síndrome del Emperador (Trastorno de oposición desafiante) a los ‘niños emperadores’, que escogen qué comida hay que cocinar, dónde viajará la familia para pasar las vacaciones, los programas de televisión que se tienen que ver, la hora de dormir o de realizar distintas actividades, etcétera.
Este tipo de niños para conseguir sus propósitos, gritan, amenazan y agreden física y psicológicamente a sus padres además son incapaces de experimentar sentimientos como el amor, la culpa, el perdón o la compasión.

Si por algún motivo los padres no acatan las ordenes del niño estos actúan irremediablemente con un berrinche que deja a los padres mal parados y ese es su objetivo principal ejercer la violencia y control psicológico sobre ellos para obtener todo lo que desean a la hora que digan.

Los niños emperadores se pueden distinguir porque suelen mostrar rasgos de personalidad propios del egocentrismo y tienen poca tolerancia a la frustración: no conciben que sus exigencias no sean cumplidas.

Son niños que no han aprendido a auto-controlarse ni a regular sus propios sentimientos y emociones, tienden a justificar sus malas conductas, piden cosas en extremo, exigen atención y les cuesta adaptarse y relacionarse con otros.

Aunque parezca difícil no todo esta perdido pues se puede ser un padre trabajador y al mismo tiempo ofrecer a los pequeños una educación de calidad y a la larga tener adultos sanos, libres y responsables. Para eso es preciso establecer límites claros, cumplir con los castigos que se prometen, ser firmes a la hora de establecer las reglas en casa, permitir a los niños experimentar cierto grado de frustración para que puedan comprender que el mundo no gira en torno a su ego, y para inculcarles poco a poco la cultura del esfuerzo y el respeto hacia las demás personas. Solo así podrán tolerar la frustración, se comprometerán con sus objetivos y se esforzarán por alcanzar sus metas, tomando conciencia del valor de las cosas.

Si tiene alguna duda ó comentario comuníquese conmigo a divandenver@gmail.com.

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