Opiniones y Editoriales

Desde El Diván

Entre futbol y valores

¡Hola queridos lectores! Estas semanas he estado como coach del equipo de fútbol de mi hijo Mateo y he aprendido grandes cosas que creo jamás podré olvidar.He tenido la oportunidad de entrenar a niños maravillosos que tienen sueños diferentes, algunos solo juegan por diversión, otros por ganar y algunos otros porque los papas amamos el fútbol y deseamos transmitir ese sentimiento a ellos. Todas las razones son válidas hasta que con nuestro terrible ejemplo enseñamos a nuestros hijos cosas que tal vez no percibimos.

Como padres siempre queremos que nuestros hijos tengan lo mejor, que ganen, que levanten la copa y que se sientan bien ganando, aunque muchas veces ganar signifique perder. Y es que los papas queremos que nuestros hijos se hagan presentes en la cancha aun sin haber ido a los entrenamientos o que se metan niños de otros equipos que son buenísimos para jugar con el fin de ganar, pero ¿que les estamos ensenando a nuestros hijos?
Siempre he dicho que la educación empieza desde casa y sensibilizarlos también ante aquellos que no pueden pasar bien un balón o meter un gol.

Creo que es un error hacerles sentir a nuestros hijos que solo deben jugar con los mejores o con los más rápidos porque el mundo está lleno de gente con diferentes habilidades y en el transcurso de la vida tendrán que aprender a convivir con ellos.

La vida es como un partido de futbol, dura un determinado tiempo, en ese tiempo te caes, te lastimas, te levantas, te vuelves a caer y aprendes en conjunto con otros. Aprendes que para ganar se necesita unirse, escucharse, hablarse entre unos y otros y llegar acuerdos. Que no vale la pena jugar sino se disfrutan los 90 minutos donde ocurren tantas cosas lindas y no tan lindas que nos dejan un aprendizaje.

He visto a padres llevar a sus hijos a los entrenamientos y estar con ellos porque les interesa que se sientan apoyados y que tengan el recuerdo de haber hecho actividades juntas. Pero también he visto padres enojados porque sus hijos no corren rápido, no pasan un balón o porque desean que sea su hijo el que meta el gol. Se les olvido que el futbol y la vida son para disfrutarse porque cada juego es diferente, único e irrepetible.

Si tienes algún comentario comunícate conmigo a divandenver@gmail.com.

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