Opiniones y Editoriales

Desde Mi Trinchera

Por Carlos Klinger

La educación vs la tecnología
“Cuantas veces con el semblante de la devoción y la apariencia de acciones piadosas engañamos
al mismo diablo: Shakespeare”

No soy docente y aunque parezca mentira tengo profundo respeto por los maestros, claro es, por la abnegada tarea que cumple y son tan mal pagados, tanto en mi Chile, como en cualquier país del mundo. No me podrán negar que existe un arraigado prejuicio sobre el estudio de las carreras universitarias de humanidades: Filosofía, Historia, Lingüística o Literatura, entre otras.

No tiene utilidad o, peor aún, abre el camino hacia el inexorable fracaso económico de quien se atreva a seguirlas.
Es el típico concepto en este mundo “cibernético” y materialista, donde lo más importante, es el “señor dinero”, por lo tanto, los jóvenes buscan carreras de alta tecnología porque allí está la “lana verde”.

Sin embargo, a mi modesto entender, creo sinceramente que su estudio brinda una base sólida para desarrollar con éxito lo que se quiera hacer en la vida. Y para muestra basta un botón…

¿Verdad? Hoy, podemos ver o mejor dicho leer artículos donde se demuestra que cada vez, son más frecuente o normal, que grandes empresas capaciten a sus ejecutivos del más alto nivel por medio de programas de lectura de autores clásicos.

Y es grande el número de directivos de corporaciones importantes que ha estudiado Filosofía en la universidad. ¿Por qué grandes corporaciones capacitan a sus altos ejecutivos con estudios de humanidades?

Simplemente porque como nuestro cuerpo se mantiene en forma con el ejercicio físico diario, la mente debe también ejercitarse, para que la inteligencia se desarrolle. Las humanidades, por su exigencia intelectual, son un excelente medio para lograr ese objetivo.
No podemos tapar el sol con un dedo, por esa razón no puedo negar que, en el ámbito laboral, la automatización y tecnología está eliminando muchos de los trabajos manuales. Lo que no se puede automatizar, aunque me lo diga el Santo Padre con la Biblia en la mano, es el pensamiento crítico, la creatividad y la imaginación, los cuales se potencian con el cultivo de los estudios humanísticos. Una sólida formación humanística es un activo cada vez más valioso en el complejo mundo de hoy.

Nos brinda también mayor perspectiva y facilidad para entender las variadas formas de pensar que existen. Por lo tanto, sin querer queriendo, nos ayuda a mostrar tolerancia frente a quién es distinto o piensa de modo diferente al nuestro.

Esto es particularmente importante en una comunidad como la nuestra, en el que las distancias entre nosotros generan conflictos e impiden que desarrollemos plenamente nuestro potencial como sociedad en este gran país.

Derrotemos, pues, el prejuicio que afirma que las humanidades no sirven para nada. Por el contrario, solo cuando la sociedad y nuestros líderes entiendan su verdadero rol en la formación de las personas es que estaremos en condiciones de pensar en que la multifacética comunidad hispana pueda lograr su pleno desarrollo…

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