Opiniones y Editoriales

El Diario de Atenea

Cambio de mentalidad: ¿es debilidad humana?

La frase, “La persona vale por lo que vale su palabra”, es un refrán muy utilizado para darle credibilidad a otra persona. Las personas que mantienen lo que dicenhace un mes, un año ó una década, son supuestamente más validadas y “solidas” por decir.

Claro, tal vez cambiar las promesas ó la palabra constantemente no se mira muy favorable para la persona que las rompe. Sin embargo, ¿es un pecado cambiar de parecer o pensamiento? ¿Las estaciones cambian, pero uno no puede?

Precisamente hoy estaba platicando sobre esto con un amigo. Le comentaba que yo era de las personas que cuando en mi mente pensaba que estaba en lo correcto, me ponía de terca y nadie me cambiaba el dedo del renglón.

Y pues eso lo puedo asociar con herencia, ya que tengo una familia numerosa que no necesariamente practica la diplomacia al 100 por ciento.
No obstante, creo que el cambio de una ideología puede ser justificada por algunas razones. Primeramente, como humanos, somos seres de constante aprendizaje. El porcentaje de conocimiento que actualmente tenemos no es el mismo de hace un año y ojalá tampoco sea el mismo dentro de un año.

Nueva información es algo valido para que tengamos la opción de cambiar de parecer. Un ejemplo es cuando tenemos una cierta opinión de algún candidato político a la presidencia. Si en nuestra mente solo tenemos información positiva sobre esa persona, entonces tendremos una buena imagen de esa persona. ¿Y que tal cuando descubrimos información negativa sobre aquel candidato? ¿Se vale cambiar de opinión?

En veces esta prueba, por decir, nos puede pasar en nuestra vida personal. Cuando somos jóvenes, por lo general, uno piensa que jamás cometeremos los errores de otras personas. Por ejemplo, las equivocaciones de nuestros padres, hermanos y amigos. Sin embargo, muchas veces cuando uno dice eso, es porque tal vez nunca ha tenido que pasar por experiencias que llegan a medida que maduramos en edad.

Asimismo, puede que sea que vivamos con algún rencor o resentimiento hacia una persona, y uno se jura y se perjura que jamás perdonaran ese error. Sin embargo, llega el momento que uno comete una equivocación similar hacia otro individuo, la cual nos hace recapacitar de nuestros pensamientos anteriores.

¿Qué tal cuando conocemos a alguien y uno al principio piensa que no es nuestro tipo? Sin embargo, con el tiempo uno mira diferentes lados de la persona y eso nos hacen reconsiderar nuestra previa postura. Esto también aplica viceversa.

Creo que las personas que les cuesta aceptar un cambio de mentalidad u opinión, es por la apariencia de parecer que no tiene “palabra” ó decisión en su carácter, ó porque su ego no los quiere dejar “quedar en mal” frente a los demás. Ultimadamente, uno tiene que reaccionar a lo que en verdad cree en el momento, incluyendo si nuestra decisión cambia por cualquier factor al cual ignorábamos antes de nuestra postura inicial.
Ya sea cambios de pensamientos, promesas, opiniones de política o creencias, creo que nada en esta vida está garantizado. Así como las estaciones cambian de otoño a invierno, a primavera y luego a verano, las situaciones también. Es de humanos aprender y cambiar de parecer dependiendo las nuevas circunstancias.
Como dice un gran dicho, “El sabio puede cambiar de opinión, el necio nunca…”

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