Opiniones y Editoriales

El Diario de Atenea

Los hijos del divorcio

Existe una frase popular sobre cuando las madres por fin dan a luz a sus hijos. Dice algo como: “Ser madre es dejar que tu corazón camine en otro cuerpo”, refiriéndose a su hijo o hija.Para las personas que hemos pasado por la situación de que nuestros padres estén separados o divorciados, creo que una frase que explica mínimamente ese sentimiento es: “Cuando nuestra alma es forzada a partirse en dos”.

Al escuchar eso, tal vez la gente piense que es una frase relacionada con la depresión y resentimientos y así. Y aunque, si, no todo es color de rosa para las personas de padres divorciados, también no todo es tan malo como pareciera.
Hace poco tuve una conversación con una persona muy importante para mi quien está en mi situación de padres divorciados o separados. En cuanto me preguntó algo sobre ese tema y en mi caso, supe que esa persona también quería desahogarse de su propia experiencia.
Le note en su carita, melancolía con ilusión al yo preguntarle sobre si extrañaba a su papá. A la vez, también me di cuenta que tiene una madurez increíble a pesar de su corta edad.
Los hijos de padres divorciados, no tienen una vida muy fácil, emocionalmente hablando. Especialmente cuando uno apenas esta pequeño y esto sucede. Las preguntas y sentimientos invaden cada rincón de nuestros pensamientos.
Sin embargo, siento que mis padres me enseñaron muchas lecciones al ellos separarse. Primeramente, tengo muy claro que uno tiene que poner su felicidad sobre las apariencias. Ahora que estoy mayor, entiendo que, si mis padres no se hubieran separado, mi vida talvez hubiera sido un poco más difícil.
Otra cosa que los hijos de padres divorciados podemos desarrollar, es la madurez de querer ser una persona independiente. No digo que, en todos los casos, pero por lo menos en el mío y en el de muchas personas en mi situación, tenemos un cierto impulso de hacer las cosas por uno mismo.
Cuando la persona que se me acercó para platicarme de su experiencia, me dio mucho gusto porque sentí ese lazo que solo las personas que estamos en esta misma situación tenemos entre sí.
Sentí que esa persona al crecer y ser aún más madura, tendrá una fortaleza infinita. Y espero que también tenga la mentalidad de ver que no todas las familias son perfectas. Hasta las familias con padres aún juntos, sufren, pasan penas y carencias emocionales.

Al final del día, los hijos de padres divorciados, tenemos media parte de nuestra alma donde este nuestro papá, y otra donde este nuestra mamá. Y eso para mí significa una expansión de nuestro espíritu, donde nos cabe un amor infinito que jamás podríamos explicar, si nuestra alma estuviera, en un pedazo, intacta.

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