Opiniones y Editoriales

El Diario de Atenea

La compañía
de la soledad

La soledad es una palabra que significa muchas cosas diferentes para diferentes personas. Es común que esa palabra sea un poco frívola, y que dé un poco de miedo a ciertas personas.

La compañía de otras personas ayuda a que ese sentimiento de soledad sea pequeño, si no, no existente. Estar rodeado de personas nos distrae la mente y a la vez, también aprendemos cosas sobre la vida, ya sean cosas sencillas como filosofías o cosas más serias como religión y política.

No obstante, en mi experiencia, yo he aprendido que en la soledad uno aprende cosas aun más profundas, no solo de la vida, sino de uno mismo también.

La soledad me ha ayudado a diferenciar entre cuales son mis opiniones por mis propios sentimientos, comparados con las opiniones que yo pudiese tener por la influencia ya sea de mi familia o amistades.

La identidad de muchas personas es basada en las ideologías de otras personas o instituciones porque el miedo a la soledad al expresarse genuinamente es inmenso.

Anteriormente, estar sola no era mucho de mi agrado. Sentía que me aburría, e incluso que podría perder la cordura al estar tan solo unas horas sola.

Sin embargo, con las constantes presiones y tensiones de la vida diaria, he aprendido a valorar el tiempo donde mi única compañía es la soledad.

En la soledad, me he presentado conmigo misma, he conocido la gran fortaleza interior que poseo y también he aprendido a como transmitir ese sentimiento de libertad e individualidad a otras personas que se notan tener miedo a la soledad, por el simple temor que conocerse a si mismos, sin la interferencia de los ámbitos sociales, como la familia.

Tal vez muchas personas jamás lleguen a sentir la completa libertad que trae la soledad. Desafortunadamente, muchos están tan ocupados y agobiados en cumplir las expectativas de todo mundo: sus padres, hermanos, maestros, esposos o parejas, etc., y jamás tendrán la dicha de cumplir las de su propia persona dentro de la soledad.

Hace unos días fui a una caminada en un sendero yo sola. Bueno, técnicamente no estaba sola porque al igual que yo, muchas personas también iban ya sea con sus familias o amistades.

En fin, yo camine ese sendero sin nadie quien me acompañara y fue algo maravilloso. Sentí como que la conexión conmigo misma, con el hermoso paisaje y con el Poder Superior a quien yo considero mi Dios, era extremadamente fuerte.

Después de caminar por más de milla y media y hacia una elevación de más de 1.000 kilómetros, llegué a un bello lago del cual pude disfrutar junto con mi soledad.

La soledad es algo hermoso que cuando el individuo sabe hacer buen uso de ello, es una experiencia de aprendizaje total. En la soledad he aprendido a ser mi propia amiga, he aprendido a reconocer mis virtudes y a distinguir y mejorar mis fallas.

Y aunque la compañía de las personas que quiero es muy importante para mí, la compañía de mi soledad es la más vital aun porque al saber convivir y aceptarme a mí misma primero, sabré convivir y aceptar a las demás personas en un genuino ambiente de armonía.

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