Opiniones y Editoriales

El Diario de Atenea

El centro
de los límites

Los límites son definidos como una línea real o imaginaria que marca el fin de una superficie, cuerpo o la separación entre dos entidades.El concepto de los límites se puede utilizar como medida de la capacidad de sobrellevar alguna situación, por ejemplo, cuando una persona se expresa con algo como “¡Ya me hiciste llegar a mi límite!”

La palabra límite, tiene un sin fin de definiciones las cuales dependen de situaciones o personas a las que nos enfrentamos día a día.
Últimamente, yo he estado experimentando una fase en mi vida donde quiero encontrar un punto central en lo que se trata de límites.

Hace unos años atrás, yo era de esas personas que no saben realmente como establecer límites para situaciones y/o personas. Por consecuencia, creo que esa falta de crear límites, me han provocado tiempos de dificultad y pausa en mi crecimiento como persona, profesional y emocionalmente hablando.

Talvez fue cuestión de mi cultura o de las “normas” que las mujeres tenemos que seguir, o simplemente como yo fui criada, pero, en fin, a mí se me enseñó que uno tiene que ser complaciente con las personas de nuestro alrededor con el objetivo de supuestamente ser parte de la sociedad en una manera civilizada.

Por esta falta de límites de mi persona hacia otras, las personas no adecuadas eran las que por lo general se encontraban a mi alrededor. Ya fuera amistades en la escuela, o la persona con la cual tenía una relación sentimental, mi disposición en ayudarles y a casi no decirles que “no”, me llenaban de resentimientos al ver que estas personas no valoraban lo que yo dejaba de hacer por mí, para hacer por ellos.

Después que fui aprendiendo que son los límites y como aplicarlos en mi vida, las personas de mi alrededor dieron un cambio completo. Unos se empezaron a disgustar conmigo, otros fueron desapareciendo por la decisión que tomé de no permitirme el contacto con gente quienes no respetaran mis límites como persona.

El día de hoy, sé que los límites son una técnica de adaptación social necesaria para mantener comunicación y relaciones con otras personas sanamente, cuando se sabe identificar correctamente las situaciones y a las personas con las que debemos establecer estos límites.

Un límite es básicamente una barrera que uno pone a otra persona o situación para recordarles donde termina su dominio y donde empieza el de nosotros.
Por un lado, los límites son buenos para prevenir que las personas equivocadas se aprovechen de nuestra voluntad.
Sin embargo, por el otro lado, los límites pueden ser un arma de doble filo en situaciones donde establecemos estas barreras cuando son innecesarias, lo que puede también a resultar en mala comunicación y confusión entre personas.

Lo segundo mencionado me ha pasado muchas veces, por tratar de prevenir atraer a personas iguales a las que estaban en mi vida antes de yo empezar a poner límites.

Creo que llega un tiempo donde a través de las experiencias de la vida, uno aprende como y cuando establecer límites en niveles saludables para uno y para las personas de nuestro alrededor.

Los límites son como cualquier otra cosa en la vida; cualquier extremo puede traer sus consecuencias negativas. No tener límites bien definidos significa traer la frustración de ser visto como una persona muy fácil de manipular y a la vez, lastimar.

No obstante, muchos límites brindan la posibilidad de excluir a las personas que son necesarias en nuestras vidas y las cuales puede ayudarnos a identificar la definición de límites más claramente.

Algún día un sabio dijo un refrán que parece describir lo que significa respetar los límites de uno mismo y de los demás: “El respecto al derecho ajeno, es la paz…”

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