Opiniones y Editoriales

El Diario de Atenea

La
espiritualidad

Ya hace unos años de cuando me encontré con este tipo de creencia y siento que desde que he entendido lo que la espiritualidad significa y después de aplicar la filosofía en mí, mi vida ha cambiado para bien.Mientras muchas de las religiones tienen sus similitudes y diferencias entre si, la espiritualidad es algo como lo más básico de cada una de ellas.

En mi experiencia, el ser espiritual significa tener la consciencia sobre el conocimiento de uno mismo, en mente y espíritu, además de nuestra relación con un Poder superior a nosotros mismos, y nuestra relación con el universo en si.

Es decir, la espiritualidad ayuda a uno a identificar su verdadero yo, y como esta persona es parte de y como afecta al mundo exterior, opuesto a otras creencias las cuales se enfocan en como los individuales tienen que adaptarse a las circunstancias del mundo exterior a su persona, como comportarse, como vivir, como actuar, etc.

En corto, la espiritualidad tiene un lado extremadamente agradable. El conocimiento de nuestra persona nos ayuda a explorar ese lado bello, caritativo, gentil y humilde de nuestra personalidad.

Sin embargo, tener una mente espiritualmente consciente, también tiene su lado de sacrificio por así decirlo.

Dentro de la espiritualidad, he aprendido que también tengo un lado que no es muy agradable presentar, especialmente frente a una sociedad la cual tiene como objetivo primordial portar una careta de perfeccionismo para poder agradar a los demás y al Poder Superior de sus respectivas religiones.

El poder verme por quien soy atreves de la espiritualidad, me ha brindado muchos momentos de frustración, de confusión y en ciertas situaciones, un poco de ansiedad.

No obstante, después de pasar ciertas facetas de auto-descubrimiento por medio de la espiritualidad, puedo puntualizar que jamás he descubierto una forma más profunda hacia la verdadera libertad espiritual y general.

Al descubrir mis virtudes y debilidades al ser espiritual, he aprendido a trabajar en mi persona para realzar esas virtudes y para mejorar las debilidades de mi persona. Además, he aprendido a comunicarme de una manera más gentil y benévola hacia las personas que aun están en negación de su verdadero yo como algún día lo estuve yo.

La espiritualidad, sin influencia de religiones exteriores es tolerante, compresiva, acogedora. Es un tipo de estado mental, emocional y espiritual donde se puede dejar los juicios a un lado, y empezar a ser realmente guiados por el alma y corazón.

El objetivo de la espiritualidad es una paz interior la cual se manifieste hacia nuestro mundo exterior. Sin embargo, esto tampoco es tan fácil de conseguir. Aunque la filosofía anima a sus creyentes a ser personas de buen espíritu, por otro lado, también nos recuerda que somos humanos ante todo, y que el perfeccionismo es el antítesis de la espiritualidad.

Cuando se nos libera de este estándar con relación a la persona que “deberíamos” de ser, en vez de ser la persona que somos, podemos empezar a hacer balance, a profundizar nuestro enfoque en nuestra persona.

Empezamos a darnos cuenta que no somos tan diferentes a ninguna otra persona, incluyendo y en especial, a esas personas las cuales juzgamos por cualquiera que sea el motivo.

La espiritualidad es un mundo donde cada persona es responsable de sus propios pensamientos y acciones, no los de los demás.

Por lo tanto, dentro de la espiritualidad, uno conoce la libertad al conocerse a si mismo, respetarse y respetar a los demás porque genuinamente sabemos que uno no es el centro del universo, si no solamente somos parte de él.

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