Opiniones y Editoriales

El Diario de Atenea

Manteniendo
la calma

En veces me pregunto, ¿Acaso les pasará a otras personas lo que comúnmente me pasa a mi referente a que cuando todo marcha viento en popa, ¡sopas!, de repente llega una lluvia de imprevistos los cuales tienden a arruinárnoslo todo?

Pues eso pareciera que me pasa a mi seguido. Por más que trato de hacer lo que pienso en dicho momento ser lo correcto, la vida no deja de sorprenderme una y otra vez en demostrarme que cierto plan o visión no es el más conveniente para mi vida.

Mucho he comentado sobre cumplir metas, hacer sueños realidad, y llegar al éxito por todas las recompensas que ello trae, sin embargo, existe otro lado de la moneda que creo que es justo mencionar.

Generalmente, cada persona tiene una definición sobre que es el éxito en sus vidas. En mi caso, siento que he sido realmente bendecida más que nada, al poder tener en mis manos por lo menos por un tiempo lo que en mi mente es éxito para mi vida.

No obstante, para hacer muchas de mis metas realidad, he tenido que sacrificar muchas cosas y pasar muchos momentos donde no siempre reina la calma.

Y creo que casi todas las personas que he conocido en mi vida, han experimentado lo mismo. Ya sea por cuestiones laborales, asuntos familiares o simplemente eventos los cuales requieren de nuestra total atención, en veces el estrés es algo difícil de escapar.
Ser una persona de múltiples compromisos no es nada fácil, y menos cuando las cosas se salen de control. Personalmente, he pasado momentos de que tengo demasiadas responsabilidades, que mi cuerpo me empieza a dar señales de que resiente las extremas obligaciones en las que me someto.

Y también existen momentos donde las cosas no resultan como uno quiere o esperaba. De esos momentos que uno quiere patalear peor que los niños chiquitos cuando no les compran el juguete número 100.

A pesar de todo, así como he aprendido a ganar, también he aprendido a perder. Y no con el pensamiento que me di por vencida o de que soy una fracasada ni nada por ese estilo. Si no, porque realmente creo que la vida nos da señales al no dejarnos hacer algo que según queremos hacer.

Por ejemplo, esa entrevista de trabajo de la cual nunca nos volvieron a llamar. Esa relación sentimental cual no funcionó independientemente de querer que nos queden los zapatos que, pues ya se sabe ese dicho, ni a la fuerza.

En fin, soy firme creyente que lo que uno piensa, eso es simplemente nuestra realidad. Y en este tema específicamente, puedo testificar que una frase que leí hace poco, es verdad. Decía algo como “en veces la vida no nos da lo que uno quiere, no porque no nos lo merezcamos, sino porque nos merecemos algo mucho mejor”.

Y bueno, eso talvez se escucha algo irritante para ciertas circunstancias porque seamos sinceros, hay cosas que absolutamente no son justas. A la vez, el tiempo siempre nos explica el porqué de las cosas.

Mientras se llega ese momento, es importante poder analizar la situación adecuadamente, ni mucho ni poco. A mí siempre me ha ayudado el escribir y la lectura. Pero talvez para otros, el componer música, salir a caminar al parque o a las montañas, platicar con alguien de confianza…
Sea lo que sea, como se dice, la tormenta siempre traerá la calma. Y si no pasáramos por la tormenta, ¿cómo distinguiríamos que es la calma?

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