Opiniones y Editoriales

El Diario de Atenea

Aprendiendo
a aprender

Una de las frases que se me han quedado recientemente, fue una que leí en un entrenamiento de trabajo. En la pizarra del salón donde entrené paraun nuevo empleo, estaba escrita una frase que decía algo como, “Lo más importante que podemos aprender es lo que aprendemos después de que ‘ya lo sabemos todo’”.

Definitivamente, esta frase me llamó mucho la atención porque no hace mucho, yo era de las personas que “ya me la sabia de todas, todas”.

Creo que varios de nosotros los Latinos crecimos en un ambiente donde se nos enseñó a través del ejemplo que tenemos que saber de lo que nos hablan si no, somos fuente de bromas y “carrillas”.

Personalmente, esa fue mi experiencia y todavía sigue siendo, ya que, muchas personas de mi familia tienen esta actitud la cual consiste de que, si alguien admite no saber de cualquier tema, es blanco de broma.

Y yo misma admito, que por mucho tiempo llegue acoplarme a este ambiente de pretender saber de qué hablan en ciertas conversaciones solo para evitar el estrés de lidiar con críticas sobre mi “ignorancia”.

No obstante, ¿Quién nace sabiéndolo todo? Realmente nadie. Desde que entendí esto, ya no me da vergüenza admitir que no sé lo que no sé. Eso me da la oportunidad de aprender, algo que me fascina y le da sentido a mi vida.

Algo que, si puedo decir no ser partícipe de, es de ser del tipo de personas que llevan esta actitud al extremo. Gente que pretender saber algo, o que, en efecto, sabe cualquier cosa en particular, y hace sentir mal a las demás personas que aún desconocen de dicho conocimiento.
No quisiera poner ejemplos porque no quiero nombrar personas, pero si quiero hablar sobre el efecto que este comportamiento tiene en algunas observaciones que he hecho durante mucho tiempo.

A lo que pareciera una broma, algo como “Ah, ¿no sabes cuál es la capital de Italia? ¡Y, que burro/a eres!”, creo que tiene más impacto de una simple carcajada.

Estos tipos de comportamientos y bromas son un bloqueo para la persona a la que se le está diciendo. A mí, en ocasiones me pasó, y sé que a muchas personas también.

Cuando una persona escucha estas palabras, posiblemente se esté evitando la oportunidad en el futuro de aprender dicho conocimiento o de otras cosas más. Ya que, para evitar este desagradable momento, pretendemos saber, y no preguntamos cuando no comprendemos algo al 100 por ciento.

Estoy firmemente segura que este pequeño ejemplo, les ha cerrado a muchísimas puertas a muchas personas.
Sin embargo, cuando cambiamos nuestra mentalidad y empezamos a entender que ninguna pregunta es estúpida, es infinito a lo que podemos aprender y lograr en nuestras vidas.

En mi caso, prefiero ser vista como “tonta” por un momento al preguntar algo, que realmente ser ignorante a algo que no sé por toda la vida, simplemente porque no pregunté para salir de dudas.
Como comunidad y como personas, tenemos que dejar esas cadenas a actitudes absurdas.

Preguntemos, informémonos, salgamos de dudas, aprendamos a aprender, ya que esa es la única manera de poder avanzar en una sociedad llena de información la cual se actualiza diariamente.

Como dice otro refrán, “Preguntando se llega a Roma” … Roma: también conocida como la capital de Italia…

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