Opiniones y Editoriales

El Diario de Atenea

Empezando
desde cero

Hace poco una persona muy allegada a mi pasó por una ruptura amorosa, y recurrió a mí para algunas palabras de aliento.Cuando me enteré de lo que estaba pasando, yo iba rumbo a la iglesia. Y pues no pude evitar sentir su dolor ya que esta persona es una de las personas más importantes en mi vida.

Al igual, su experiencia me recordó experiencias de mi pasado, y de muchas más personas las cuales me han confiado estos tipos de situaciones.
En el momento que supe de que esa persona terminó su relación, y las razones, me dio un coraje y sentí una impotencia porque yo no quería que esa persona, ni ninguna, pasara por ese tipo de experiencias amargas de la vida, como lo es una ruptura de una relación sentimental.

No obstante, durante el servicio en la iglesia y con lágrimas rodando desde mis ojos, a través de mis mejillas, hasta el centro de mi pecho, le pedí a Dios que me diera las palabras correctas para aliviar la pena de esa persona.

Y en efecto, esas palabras llegaron y eran, creo yo, las palabras que yo hubiese querido escuchar en muchas ocasiones de mi vida.
Y no solo en cuestiones de amor sentimental, si no de cualquier fracaso en la vida.

¿Quién no quisiera que su vida fuera color de rosa, y que el camino fuera super sencillo? Ese mundo ideal, donde somos completamente exitosos en todas las áreas de nuestras vidas, en el amor, en el trabajo, en el dinero, etc.
Sin embargo, la realidad es que la vida esta y seguirá llena de este tipo de pruebas, rupturas amorosas, fracasos laborales, momentos de carencias financieras.
Entonces, en estos momentos es la oportunidad de realmente ver y de demostrar quienes somos, de que estamos hechos.

Cuando le dije a la persona que mirara mi vida anterior en ese aspecto, que lo tomara como ejemplo y que no se dejara llevar por las emociones temporarias. A lo que me contestó que yo era más fuerte que esa persona pasando por la decepción amorosa.
Fue entonces, que pude identificar el origen de esa fuerza, que, si es cierto, he tenido en muchas malas rachas en mi vida.

A lo que me llevó a la conclusión de que la fuerza es una decisión. Cuando lo perdemos todo, es nuestra decisión de cual será nuestro siguiente paso. Independientemente de quien nos dé aliento o no, es nuestra decisión salir del abismo de la decepción y del fracaso. No importa si mil personas nos dan porras, si estamos decididos es conmiserarnos y viceversa. La fuerza de salir adelante es nuestra decisión, así como quedarse allí, victimizándose también lo es…
Afortunadamente, Dios obró conmigo, usándome como instrumento para darle este pedazo de resignación a la persona que me buscó para desahogarse y estoy satisfecha que esta persona tomó la decisión de escuchar el mensaje y decidir que no será una victima de las circunstancias.

A la misma vez, me ayudó a usar esas palabras como herramientas para mí misma en cualquier circunstancia que la vida me presente, recordando, que todos tenemos la opción de una vida de felicidad, porque la fuerza para ello está en uno mismo. Porque en veces, un final es simplemente una oportunidad de empezar de cero…

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