Opiniones y Editoriales

El Diario de Atenea

El término conmiseración tiene como significado “sentimiento de pena y dolor por la desgracia o sufrimiento de alguien”.En esta columna me quiero enfocar en la conmiseración a nuestra propia persona.

Este concepto es de mi interés porque talvez personalmente he actuado en maneras donde yo misma me doy lastima en alguna ocasión.

No obstante, también he observado como amistades y familiares se refugian y se apapachan en la irónica conformidad que este sentimiento propio trae consigo.

Creo que, bajo esta categoría, existen dos tipos de personas, las que gritan su auto-lastima a los cuatro vientos y las que usan la pasivo-agresividad para demostrar lo “miserables” que son sus vidas.

Y bueno, al escribir la palabra miserables entre comillas, no estoy subestimando el sentimiento de este tipo de personas.

Al contrario, estoy de acuerdo de que, en veces, los humanos pasamos por tiempos de desgracia, y eso nos hace cambiar nuestras perspectivas sobre lo que es la felicidad y si aún calificamos para ello.

A donde quiero llegar, es a ese estado de mente de auto-conmiseración, en el cual es fácil caer y que por lo general caemos inconscientemente.

En veces pensamos que las cosas negativas que nos pasan o no nos pasan nos da el pase para sentir lastima por uno mismo y usar ese sentimiento como excusa para no cambiar nada porque, seamos sinceros, no todos los cambios son cómodos.

Un ejemplo que se me viene a la mente es cuando queremos bajar de peso. Estamos conscientes que la apariencia física no lo es todo en la vida, ¡ah!, pero que bonito se siente cuando nos dicen que nos vemos más delgados o delgadas.

Sin embargo, están esas etapas que no llegamos a la talla o peso adecuado y ¿qué hacemos por lo general? Empezamos a nombrar una lista del porque no bajamos de peso, que si es la herencia de familia, que si son los hijos, que si es la pareja, etc.

Y el siguiente paso es de conmiserarnos a nosotros mismos, y hasta envidiar a las personas que están en una condición física que nosotros anhelamos.

A excepción de unos casos, la verdad es que si no bajamos de peso es porque no hacemos el ejercicio necesario y no balanceamos nuestra dieta como deberíamos.

Algunas personas que conozco en especial, miro como su conmiseración hacia ellas mismas, en respecto del tema de bajar de peso, las afecta personalmente y a las personas de su alrededor.

En vez de ponerse las pilas, y trabajar en la meta de bajar de peso, o cualquier otra cosa, empiezan a analizar las vidas de las personas quienes están en esa meta deseada de la gente en estado de auto-conmiseración y sacar todos los demás defectos que según esas personas si tienen.
Esto es algo triste para las personas que tenemos que lidiar con personas que se tienen lastima a si mismas. Talvez alguna persona leyendo esto se identifique como alguien que se auto-conmisera o talvez conoce alguien quien lo hace.

Talvez no es en la cuestión de bajar de peso, talvez es en la cuestión laboral, en el amor, o en todo lo mencionado en conjunto.

Esta reflexión no es para juzgar o criticar a esas personas. Es para traer a la consciencia este efecto de la auto-conmiseración, y para recordar que, si se quiere, se puede. Siempre y cuando dejemos de ser víctimas no de la vida, sino de nuestra propia mente….

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