Opiniones y Editoriales

El Diario de Atenea

Padres hacia sus
hijos: ¿Cuánta ayuda es mucha ayuda?

En nuestra comunidad Hispana, es común que los padres y/o abuelos apapachen a sus hijos, que los consientan y que les ayuden con lo que se pueda. ¿Cuántas veces de niños o jóvenes nuestros padres o abuelos nos decían que teníamos que comer más porque estábamos muy flacos? Aunque no tuviéramos hambre porque ya habíamos comido suficiente.

Ese es un pequeño ejemplo de la manera en que los padres Latinos procuran a sus bebés, aunque estos ya tengan incluso más de la mayoría de edad. Es normal y aceptable que los padres sean el pilar de los hijos cuando ellos apenas aprender a ganarse la vida.

Sin embargo, estamos de acuerdo que los hijos nunca vienen con un manual debajo del brazo para que los padres, especialmente los primerizos, sepan exactamente qué hacer para criar a un hijo por “el buen camino”.

Entonces, por lo general, los padres siempre recurrirán a lo que les dicte el corazón. Sin embargo, la línea entre la ayuda y la disciplina hacia los hijos puede ser muy difícil de marcar. He visto y escuchado de muchos casos donde los padres sobreprotegen a sus hijos al querer hacerles la vida más fácil.

Comúnmente los padres Hispanos que vienen a este país, quieren que sus hijos tengan lo que ellos no tuvieron de niños o jóvenes, especialmente quieren evitarles dificultades y sufrimientos a sus hijos en su camino de sobresalir en la vida. Sin embargo, ¿Dónde es cuando se puede decir que los padres se pasaron de la línea con demasiada ayuda para sus hijos?

En mi experiencia, durante mi adolescencia yo tuve una combinación de tener que ganarme las cosas, pero también era premiada por mis logros académicos.
Cuando llegue a la mayoría de edad, yo quería salir de mi casa para ser independiente porque en mi mente siempre he tenido la idea que para poder ayudar a mis padres en el futuro, primero me tengo que ayudar a mí misma.

Sin embargo, para mí no fue fácil independizarme porque aparte de lo económico, mi madre y yo siempre hemos sido apegadas, entonces ella me decía que para que me iba si allí tenía mi casa. Eso es muy común en mi comunidad Hispana que los padres e hijos tengan un lazo de apego emocional muy fuerte que no necesariamente es malo.

Por otro lado, he presenciado ejemplos de familiares y amistades donde tampoco se les ha hecho fácil a los hijos independizarse. Existen muchas personas en la década de sus veinte, treinta, incluso cuarenta años que todavía viven con sus padres. Se entiende cuando la razón es que ya los hijos están cuidando a sus padres. No obstante, ¿No es alarmante cuando la situación es que los padres todavía están cuidando de sus hijos ya sea financieramente o emocionalmente a esa edad?

Claro, en veces los casos de padres cuidando a sus hijos adultos es porque los hijos posiblemente sufran de una enfermedad ya sea física o mental. Sin embargo, no es raro ver casos de padres que cuidan de sus hijos adultos que están sanos.

Personalmente, pienso que ayudar a los hijos es bueno, pero ayudarlos demasiado, no lo es. Cuando los padres se convierten en las manos y pies de sus hijos, haciendo todo por ellos, los acostumbran a ser dependientes. En vez de ayudarlos, les hacen el momento de empezar a enfrentar la vida por ellos mismos extremadamente difícil. ¿Cuántas veces hemos escuchado a padres quejarse de que sus hijos no les ayudan ni con los quehaceres de la casa? ¿De dónde cree que se origina esto?

Cuando se les da todo a los hijos en bandeja de oro, a la hora de que ellos tengan que mantenerse por sí solos, se les va hacer como que no pueden. Cuando una persona nunca ha tenido responsabilidades reales, simplemente no tienen la confianza en sí mismos de que pueden salir adelante solos.

Pienso que para que los hijos sean personas más responsables, se les tiene que dar eso mismo, responsabilidad. Esto empieza desde una temprana edad. La responsabilidad y disciplina, aunque no lo parezca en el momento que se da, también es una forma de amor de los padres hacia los hijos. Talvez en el momento, los hijos actuarán como que los padres son los peores o que no los quieren.

A la larga, los hijos siempre le agradeceremos a nuestros padres que nos dieron la responsabilidad y disciplina cual se necesita para sobrevivir en esta vida.

Como mencione, los hijos nunca vienen con instrucciones de como guiarlos por el buen camino de la independización. Sin embargo, nunca es tarde para que los padres ayuden a sus hijos al no ayudarlos tanto para que ellos se puedan ayudar solos. Como dice la canción de Ricardo Montaner, los padres no le son eternos a los hijos. Sin embargo, sus enseñanzas, sí.

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