Opiniones y Editoriales

El Diario de Atenea

El límite
del perdón

Una de las frases sobre el perdón más común es: “El perdón es un regalo para el que lo da, no para el que lo recibe”. Siempre escuchamos que no perdonar es como tomar un veneno esperando que le haga daño a la persona que no hemos perdonado.También, se dice que todo se tiene que perdonar y olvidar para poder salir adelante. Si, talvez, una mentira piadosa es fácil de perdonar. Tal vez hasta una infidelidad, según la mentalidad de las personas. Sin embargo, ¿así como se dice que todo tiene un límite, acaso eso no incluye el perdón? ¿Qué se le puede decir a una madre que le han matado a un hijo? ¿A una persona que ha sido humillada? ¿A las personas que han sido agredidas de una forma u otra?

Estoy de acuerdo que en la vida, uno tiene que superar muchas cosas para poder vivir en paz. Mi inquietud es, ¿si es cierto que tenemos que olvidar para perdonar, acaso eso no da cabo para que se nos vuelva a ofender o defraudar?

Personalmente, así como me han tenido que perdonar, también he tenido que practicar la virtud del perdón. Existen personas a quienes he perdonado una vez y otras a quienes he perdonado varias veces. También, existen personas que ni me interesa su pedida de perdón porque, así como su disculpa seria falsa, mi perdón también.

Creo que el perdón más doloroso que uno tiene que procesar para dar, es cuando se tiene que dar a personas que son importantes en nuestra vida, incluyendo amistades intimas, familia y en veces hasta uno mismo. Especialmente, cuando todavía no escuchamos de su boca esa palabra mágica que simplemente nos liberaría por el simple hecho de saber que nuestro lazo hacia esa persona es más importante que su orgullo.
Más que probable, las personas de las que queremos una disculpa, sencillamente no saben cómo pedir perdón porque jamás se les fue enseñado o mostrado a ellos de personas quienes les ofendieron. En veces, aun no escuchamos la disculpa porque, aunque uno les diga en que nos ofenden o dañan, tristemente su ego es más fuerte que su amor.

Por más que la gente le diga a uno que tiene que aprender a vivir la vida y aprender a perdonar, la verdad es que mientras la disculpa auténtica no llegue, la herida no sanara completamente. Siempre existirá esa llaga. Especialmente cuando la persona o personas siguen cometiendo el acto de nuestra decepción.

En una nota más positiva, el amor que uno le tiene a las personas que nos han ofendido y que no se han aun disculpado de corazón, puede ser suficiente para aliviar nuestro pesar. Se dice que la persona que llega a perdonar, es la más fuerte. Es bueno recordar que las personas que nos ofenden, no son perfectas, así como nosotros tampoco lo somos.

Dependiendo que es lo que uno tiene que perdonar, uno puede empezar por aceptar que las cosas son como son. En mi experiencia, creo que es sano darse un corto tiempo de duelo para poder procesar la ofensa o agresión que nos han hecho. Y después dejar ir. Esta técnica me ha funcionado a mí y a muchas personas que han tenido la confianza de contarme cosas que personas cercanas a ellas les han hecho y cuales han impactado su vida fuertemente.
Ultimadamente, cuando se da un perdón de verdad, tiene que ser eso mismo, un perdón genuino. No importa cuanto tiempo le tome a uno para poder llegar a sentir el perdón. Puede ser un día, un año o diez años. Lo importante es tener en mente que un perdón llegará de corazón con el tiempo. El proceso de perdonar es un proceso intenso, pero que al final del día, el perdón nos convertirá en personas más fuertes e inmunes a las mismas ofensas y agresiones de las mismas y otras personas en el futuro.

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