De Portada Especial

Presos hispanos construyen casas en pequeña ciudad del oeste del estado

» Construyendo casas, futuros y libertad

A Scott Gilbert lo distingue su singular pasión de ayudar a que las personas menos privilegiadas construyan no solamente sus propias casas sino también su propio futuro, aunque sea en una pequeña localidad como Rifle, en el oeste de Colorado. Y también quiere que del proyecto participen incluso aquellos que deben pagar su deuda con la sociedad, los presos.

Encontramos a ocho reclusos que cumplieron con los requisitos, tomaron las clases, pasaron el exámen y obtuvieron un permiso para trabajar en la comunidad de Rifle, Colorado, siempre con la supervisión del personal carcelario. (Fotos cortesía Scott Gilbert).

Encontramos a ocho reclusos que cumplieron con los requisitos, tomaron las clases, pasaron el exámen y obtuvieron un permiso para trabajar en la comunidad de Rifle, Colorado, siempre con la supervisión del personal carcelario. (Fotos cortesía Scott Gilbert).

Gilbert, presidente de Habitat for Humanity Roaring Fork Valley (con sede en Glenwood Springs), trabaja cada día para hacer realidad el lema de su organización: “Construyendo hogares, esperanza y comunidad”.

Y esa construcción y esa esperanza comunitaria no puede ni debe excluir, dijo, a aquellos que, tras cometer lo que eufemísticamente llamó “un error” han transitado con éxito el camino de la rehabilitación y, tras cumplir la condena correspondiente, están a punto a reinsertarse en la sociedad y que incluso mientras aún siguen recluidos ya se prepararan para ese momento.

“Hace un año al regresar de un viaje a California en el avión leí una nota sobre una empresa que empleaba a presos en cárceles de mínima seguridad y a punto de quedar en libertad para trabajos de computación.
Me pregunté entonces de qué manera nosotros podríamos hacer lo mismo, pero en lo que nosotros hacemos: construir casas”, explicó Gilbert.

“Inmediatamente realicé algunas consultas y contactos y poco después (julio de 2015) iniciamos el proyecto”, agregó.

La tarea, sin embargo, no resultó sencilla. Gilbert participó de extensas negociaciones con el Centro Correccional de Rifle (RCC) y con el

A ellos los ayudamos porque entienden los inmensos beneficios de cambiar sus vidas antes de salir de la cárcel.

A ellos los ayudamos porque entienden los inmensos beneficios de cambiar sus vidas antes de salir de la cárcel.

Departamento Penitenciario de Colorado hasta encontrar a ocho reclusos (la mayoría de ellos hispanos) que cumpliesen con los requisitos para trabajar fuera de la cárcel y que quisiesen y pudiesen completar los exámenes correspondientes relacionados con las normas y estándares de construcción de edificios.

“Los encontramos y ellos ahora nos ayudan a construir los hogares para personas necesitadas en Basalt, Rifle y otras localidades.
Contribuyen al servicio esencial que provee Habitat y son nuestros voluntarios más productivos”, aseveró Gilbert.

“No podríamos construir ni tantos hogares ni tan rápidamente si no fuese por su invalorable trabajo”, enfatizó.

Rifle está a 287 millas (460 kilómetros) al oeste de Denver. La cárcel local, RCC, es una cárcel de seguridad mínima de nivel 1 construida en 1995 y con capacidad para poco menos de 200 reclusos.

En ese establecimiento, los allí alojados reciben permiso para trabajar en la comunidad siempre con la supervisión del personal carcelario.
Además, pueden tomar clases de educación secundaria y de capacitación técnica y vocacional.
En ese contexto, RCC y Habitat decidieron entrenar a ocho reclusos para que completasen el examen conocido como BEST Card, un programa de entrenamiento y certificación usado por el Condado Pitkin y por la ciudad de Aspen, entre otras jurisdicciones, para verificar que los contratistas y supervisores de construcción conocen los códigos correspondientes. (No es una licencia de construcción.)

Según la categoría y la especialización del interesado, el examen puede tener hasta 125 peguntas y durar hasta ocho horas. Por eso, los ocho reclusos tomaron clases de por lo menos dos horas semanales durante varias semanas para prepararse para la prueba.
“No sabíamos cuántas de las ocho personas que habíamos seleccionada aprobarían este riguroso examen, pero todos lo hicieron”, dijo Gilbet.
Completado ese paso, lo siguiente fue comenzar a integrar a los presos en los equipos de construcción de Habitat por lo menos dos veces por semana. Para ello, todos los involucrados (personal carcelario, reclusos, y supervisores y voluntarios de Habitat) completaron el entrenamiento correspondiente.

Ellos ahora nos ayudan a construir los hogares para personas necesitadas...

Ellos ahora nos ayudan a construir los hogares para personas necesitadas…

Y una vez que los presos comenzaron a trabajar en la construcción de las viviendas, Gilbert descubrió la verdadera razón del interés de esas personas para participar en el proyecto.
“No lo hacen porque quieren salir de la cárcel ni porque quieren construir una nueva vida. Y construir nuevas vidas es precisamente lo que hacemos nosotros”, comentó.

Al principio, sin embargo, hubo algo de resistencia a la presencia de reclusos por parte de los vecinos en el área de construcción de las casas de Habitat, ya que los vecinos no se sentían cómodos ni con los presos ni con el personal carcelario.
Para Gilbert, se trató sólo de “un malentendido” que fue rápidamente solucionado al explicarles a los vecinos que ninguno reclusos era peligroso, que todos ellos habían prácticamente cumplido su deuda social, que siempre habría personal experto supervisando las tareas.

Además, se reemplazó la camioneta del servicio penitenciario por otra particular (sin marcas) y se les permitió a los reclusos vestir camisetas blancas de trabajo (en vez de uniformes carcelarios).

“Nuestro proyecto no es para todos los presos, sino sólo para los que cumplen con ciertos requisitos. A ellos los ayudamos porque entienden los inmensos beneficios de cambiar sus vidas antes de salir de la cárcel”, declaró Gilbert.
“Ellos tienen que estar listos desde ahora para su futuro cuando en poco tiempo se enfrenten con el mundo real”, concluyó.

Habitat for Humanity Roaring Fork Valley cubre los costos del programa de entrenamiento de reclusos por medio de donaciones y subsidios. Para colaborar, www.habitatroaringfork.org.
Próxima semana: Transformación de “presos” a ciudadanos autosuficientes y productivos.

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