Especial

Rehabilitación en vez de encarcelamiento para construir el futuro de reclusos latinos

» Construyendo casas, futuros y libertad

Tercera y última parte.
Ayudar a los reclusos a rehabilitarse y a prepararse para una exitosa reinserción en la sociedad, en los casos en los que esa reinserción sea posible, no solamente es una tarea loable, sino que resulta menos costosa y más valiosa que la alternativa de dejar encarceladas a esas personas, según Scott Gilbert, presidente de Habitat for Humanity Roaring Fork Valley, en el oeste de Colorado.

“Lamentablemente, no todos los presos pueden rehabilitarse. Sabemos muy bien que algunos de ellos deben permanecer en la cárcel por muchos

Los presos trabajan tres días a la semana en la construcción de casas, enfocándose en el desarrollo de la habilidad de ser parte de proyectos de construcción. (Fotos cortesía Scott Gilbert).

Los presos trabajan tres días a la semana en la construcción de casas, enfocándose en el desarrollo de la habilidad de ser parte de proyectos de construcción. (Fotos cortesía Scott Gilbert).

años y quizá de por vida. Pero en otros casos, con la ayuda necesaria, los reclusos podrán prepararse para volver a la sociedad”, comentó Gilbert.


“En esos casos, cuando se les da una oportunidad de educarse y ellos la aceptan con responsabilidad, queremos contar con los recursos y el personal necesarios para ayudar a esas personas”, agregó.

Por eso, desde hace un par de años, Gilbert y Habitat for Humanity Roaring Fork Valley colaboran con el Centro Correccional de Rifle (RCC), una cárcel de mínima seguridad en la localidad homónima.

El proyecto consiste en permitir que un grupo selecto de reclusos a punto de quedar en libertad participen de la construcción de casas que Habitat provee a la comunidad. Pero para llegar a esa participación, los reclusos deben primero pasar por varias clases y aprobar varios exámenes.

Los presos trabajan tres días a la semana en la construcción de casas, enfocándose en el desarrollo de la habilidad de ser parte de proyectos de construcción.
“Este entrenamiento ayuda a los reclusos a aprender y estudiar para aprobar el examen BEST”, explicó Gilbert en referencia al examen de códigos de construcción que el Condado Pitkin y la Ciudad de Aspen exigen a todos quienes trabajan en construcción en esas jurisdicciones.

“Sin esta ayuda, aquellos que hubiesen estado encarcelados estarían entre las personas con menos probabilidades de encontrar trabajo”, comentó Gilbert.

“Recibir el certificado es una respuesta perfecta a las necesidades de los reclusos. Para algunos de estos ‘graduados’, empleo podría significar trabajo continuo con Habitat”, puntualizó.

A la vez, mantener a esas personas dentro de las cárceles sería “deshumanizante”, opinó Gilbert.
Sin embargo, las estadísticas de encarcelamiento en Estados Unidos no favorecen la propuesta de Gilbert. De hecho, según la Comisión de Sentencias de Estados Unidos (USSC), desde hace cinco años más de la mitad (50,3 por ciento) de alojados en cárceles federales por haber sido convictos de crímenes son latinos. (Los latinos son sólo el 17 por ciento de los 322 millones de habitantes en Estados Unidos).
Otra fuente federal, el Buró de Estadísticas Judiciales dependiente del Departamento de Justicia de Estados Unidos, indica que el número de personas encarceladas en Estados Unidos ya llega a 1,6 millones, es decir, 480 presos por cada 100.000 personas. Si se tienen en cuenta los delincuentes juveniles y las personas en liberta condicional, el número sube a 698 por cada 100.000.
Según datos del Centro Internacional de Estudio de Prisiones, en los dos países vecinos de Estados Unidos esos números son significativamente inferiores. Por ejemplo, en Canadá hay 106 presos por cada 100.000 personas y en México 212 presos por cada 100.000 personas.
Además del alto número de presos en Estados Unidos y del alto número de latinos en prisiones federales, otro problema es el desproporcionado número de personas de grupos minoritarios encarceladas.

El Buró del Censo indica que 2 de cada 100 personas afroamericanas y una de cada 100 personas latinas están presas, comparado con 0,0038 presos por cada 100 blancos.

“En Habitat creemos que darles una segunda oportunidad a las personas. Esa es la filosofía que practicamos con las familias para quienes construimos viviendas y también lo practicamos con los reclusos que nos ayudan a construir una vida mejor para esas familias y, al hacerlo, construyen una vida mejor para ellos mismos”, dijo Gilbert.
“Por eso, de la misma manera que trabajos con los dueños de las casas para construir sus casas, también trabajamos con los reclusos para ellos progresen en sus vidas”, concluyó.

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