• May 28, 2026

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Vinculan epidemia de la enfermedad de Lyme con programa de armas biológicas

Las crípticas admisiones de Burgdorfer:

Willy Burgdorfer, el científico que descubrió la bacteria causante de la enfermedad de Lyme en 1982, dedicó la mayor parte de su carrera al desarrollo de armas biológicas transmitidas por garrapatas, antes de orientar su labor hacia la investigación civil. En un testimonio grabado en video en 2013, él confirmó su participación en investigaciones sobre armas biológicas e «insinuó que se había producido algún tipo de liberación accidental».

Una vez que las cámaras dejaron de grabar, «Willy nos dijo con una sonrisa: “No les he contado todo”. Pero, por más que lo intentamos, no logramos que dijera nada más». Antes de su fallecimiento en 2014, dejó una nota en la que decía: «Me preguntaba por qué nadie hizo nada».

En el 2007, cuando unos documentalistas intentaron entrevistar a Burgdorfer, un científico gubernamental «golpeó la puerta con fuerza» exigiendo «estar presente en la entrevista», lo cual indicaba la persistente preocupación oficial ante las posibles revelaciones que él pudiera hacer.

Patrón de ocultamiento institucional:

La investigación identificó conductas sistemáticas de ocultamiento que abarcaron varias décadas:

El Proyecto 112 fue negado durante 50 años, a pesar de la existencia de una extensa documentación.

Las investigaciones sobre el «Agente Suizo» fueron suprimidas, pese a su relevancia para la salud pública.

Documentos pertinentes permanecieron clasificados mucho tiempo después de que caducaran las justificaciones de seguridad.

Se opusieron resistencias a los requerimientos de las investigaciones congresuales.

Las interrogantes sobre el origen en un laboratorio fueron calificadas como «teorías conspirativas».

Comparación con casos recientes:

El análisis realizado también comparó las respuestas institucionales en el marco de tres investigaciones sobre fugas en laboratorios: el caso de la enfermedad de Lyme en EE. UU., los orígenes del SARS-CoV-2 en China y el reciente brote de peste porcina africana en España. Los tres casos mostraron patrones idénticos, independientemente del sistema político bajo el cual se produjeron:

Cooperación inicial seguida de una obstrucción sistemática.

Supresión de pruebas o restricción del acceso a las mismas.

Promoción de explicaciones alternativas que desviaban la atención de los laboratorios.

Ataques a la credibilidad de los investigadores en lugar de abordar las pruebas.Preferencia por la autoinvestigación frente a la supervisión independiente.

El caso español involucró a una industria porcina valorada en 8,800 millones de euros y una investigación llevada a cabo exclusivamente por instituciones españolas, a pesar de que el brote se produjo a 150 metros de una instalación de investigación sobre el virus de la peste porcina africana.

Continúa la investigación del Congreso:

En 2019, la Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó una enmienda que exige al Pentágono investigar si el ejército “experimentó con garrapatas y otros insectos con miras a su uso como arma biológica entre los años 1950 y 1975”, y si alguno de ellos fue “liberado fuera de cualquier laboratorio, ya sea por accidente o por diseño experimental”.

La enmienda se inspiró en “una serie de libros y artículos que sugerían que se habían realizado investigaciones significativas en instalaciones del gobierno de EE. UU. —incluyendo Fort Detrick (Maryland) y Plum Island (Nueva York)— con el fin de convertir garrapatas y otros insectos en armas biológicas”.

Evaluación científica:

Si bien las bacterias causantes de la enfermedad de Lyme han  existido de forma natural durante miles de años, la investigación concluye que es  probable que las actividades de  laboratorio hayan contribuido a la epidemia actual.

La presencia ancestral de un patógeno no descarta la posibilidad de que este haya sido modificado o que sus procesos naturales hayan sido acelerados en un laboratorio.

Las pruebas sugieren múltiples escenarios posibles:

Modificación en laboratorio de patógenos naturales (45 por ciento de probabilidad).

Accidente de laboratorio con establecimiento del patógeno en el medio ambiente (25 por ciento de probabilidad).

Origen puramente natural (25 por ciento de probabilidad).

Pruebas operativas con exposición de la población civil (5 por ciento de probabilidad).

Reacciones de los expertos:

“Las estrategias de tratamiento para las enfermedades causadas por organismos genéticamente modificados pueden diferir de los tratamientos para los patógenos de origen natural”, afirma la investigadora especializada en armas biológicas Kris Newby, cuyo libro *Bitten* reavivó el interés en la teoría del origen de laboratorio.

Según se informa, los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) están utilizando técnicas moleculares para analizar 30,000 muestras de sangre de personas con sospecha de padecer enfermedades transmitidas por garrapatas, lo que podría validar —décadas más tarde— los hallazgos de Burgdorfer sobre el “Agente Suizo”, los cuales habían sido suprimidos en su momento.

Implicaciones para la salud pública:

Si los patógenos modificados en laboratorio contribuyeron a la aparición de la enfermedad de Lyme, los protocolos de tratamiento actuales podrían resultar inadecuados. La supresión sistemática de la investigación sobre la coinfección por el «Agente Suizo» (Swiss Agent) podría haber contribuido directamente a los patrones de enfermedades crónicas observados en los pacientes con Lyme.

«Saber qué enfermedades se escaparon y en qué lugares salvará vidas y ahorrará fondos de investigación», afirman los investigadores que abogan por la desclasificación de documentos militares de hace décadas.

Respuesta gubernamental:

El Departamento de Guerra no ha respondido a las solicitudes de comentarios sobre las acusaciones específicas. Declaraciones anteriores han enfatizado que la investigación biológica ha sido «de naturaleza puramente defensiva, centrándose en el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de infecciones relacionadas con la guerra biológica» desde 1969.

El Departamento de Agricultura sostiene que «la enfermedad de Lyme nunca fue objeto de investigación en Plum Island», aunque esta negación fue contradicha en 1993, cuando el periódico *Newsday* sacó a la luz documentos clasificados que demostraban que en dichas instalaciones se habían llevado a cabo investigaciones sobre guerra biológica.

En conclusión: La investigación revela que los enfoques de transparencia voluntaria fracasan sistemáticamente cuando las instituciones se enfrentan a la posibilidad de tener que rendir cuentas por incidentes de seguridad biológica. Ya sea por una liberación accidental, por pruebas ambientales o por la potenciación  de  la transmisión natural, la abundante evidencia sugiere que las actividades de laboratorio contribuyeron a la epidemia de enfermedad de Lyme en Estados Unidos.

El caso demuestra que una seguridad biológica eficaz requiere estructuras institucionales que prioricen la transparencia y la salud pública por encima de la autoprotección institucional, independientemente del sistema político.

Esta investigación se basa en 41 fuentes primarias, incluidos documentos gubernamentales desclasificados, testimonios de agentes de la CIA e investigaciones científicas que utilizan un marco de verificación de armas biológicas asistido por inteligencia artificial. El análisis completo está disponible en forma de informe técnico exhaustivo AQUÍ:

https://www.malone.news/p/declassified-documents-link-us-bioweapons.

Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente al autor y no representan las opiniones del Gobierno de los EE. UU., del Departamento de Estado de los EE. UU., del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU. ni de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los EE. UU.

Reproducido con permiso de RobertMalone.

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