Por Pedro H. Gonzalez
Como siempre el más cordial saludo para todos nuestros lectores. La semana pasada dejamos el tema del tiempo que nos toco vivir a medio camino, hoy trataremos de llevar el tema a buen puerto de llegada.
Es necesario decir que este tiempo que nos toco vivir no era una obligación; es decir que aquí llegamos como resultado de nuestra propia negligencia y no como una obligación impuesta por fuerzas divinas o demoniacas. Lo que tratamos de decir es que aunque Dios gobierna, es el hombre el que tiene la ultima palabra de su destino final gracias al libre albedrio del cual Dios el Padre es el primer defensor.
Dios no impone nada, no exige nada ya que todo esta ya finalizado, diseñado y terminado y en cada cosa diseñada hay también un componente que sirve de fusible para que cuando el diseño se viole el fusible responda y el sistema se apague. Esto es una medida de seguridad del diseño en si mismo.
Todos hemos sufrió al menos una vez las consecuencias de un fusible que se salta o va hacia atrás desconectando todo el circuito para proteger el sistema como un todo; creo que un electricista me podrá entender mejor. Cuando un fusible se “salta” quiere decir que desconecta todo el sistema, ya no hay transmisión de poder, pero eso ocurre como medida de protección no de castigo.
El cuerpo humano funciona (por diseño) de la misma manera, cuando sobre cargamos el sistema llamado cuerpo, habrá un fusible (órgano) que se salte, pero será una medida protectora. Por suerte cuando un fusible se salta viene el electricista, detecta donde estuvo la sobrecarga, hace los ajustes y vuelve a poner en marcha el fusible para que el fluido de poder o energía continue normalmente.
Romanos 8:11 Y si el Espíritu de aquel que levanto a Jesus de los muertos mora en vosotros, el que levanto de los muertos a Cristo Jesus vivificara también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
Por años se ha predicado este versículo diciendo que seremos resucitados porque eso es lo que asegura el texto, pero si leemos con detenimiento y respetando las normas de la sintaxis nos daremos cuenta de algo revelador.
Primero- Sabemos que Dios es un Dios de vivos y no de muertos luego esta palabra es para vivos, no para muertos. 2- El Espíritu al que hace referencia el texto es el que mora en cuerpos de gente viva, ya que los muertos no son habitados por el Espíritu Santo. 3- Allí dice que el vivificara no que resucitara o reavivara, sino que vivificara nuestros cuerpos mortales, es decir que esto no tiene nada que ver con resurrección sino con sanidad del cuerpo.
Me pregunto si El Padre celestial habría anticipado los tiempos que hemos decidido vivir, si sabrá de antemano que somos algo cabeza dura y que fácilmente sobre cargamos el sistema corporal enfermando algún fusible (órgano) del cuerpo. A todas estas preguntas la respuesta obvia es claro que si, El sabe, El conoce, Él tenía todo esto anticipado.
Y así como tenia todas las preguntas y los problemas anticipados, también la respuesta esta anticipada. El Espíritu que levanto de los muertos a Jesus morando en nosotros es el electricista que evaluara el daño, hará los ajustes y lograra que todo vuelva a la normalidad y que el flujo eléctrico, el poder (la salud) regrese a nosotros.
Lo único que hay que hacer de parte nuestra es parar la maquina y permitir que El haga su trabajo. Estamos ante una palabra de sanidad que es respuesta al estrés que enferma el cuerpo, que lo sobrecarga y que lo funde. Dejemos que El haga su diagnostico y su obra reparadora, vivificando nuestros cuerpos mortales. Gócese entendiendo Romanos 8:11 sane su cuerpo o mejor deje que Él lo sane.
Soy el Pastor Pedro H. Gonzalez de la Iglesia Embajada del Reino.
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