Educación Local

Instan al congreso a afrontar las injusticias en los Campus

Una coalición de organizaciones de los derechos civiles expusieron varias sugerencias concretas para el Congreso mientras considera cómo actualizar la Ley de la educación superior de 1965 [Higher Education Act, HEA, por sus siglas en inglés].
Cabe destacar que esa ley informa a una selección extensa de asuntos a todos los niveles universitarios, desde la provisión de las becas y préstamos estudiantiles y sus términos a la financiación de las mismas instituciones de educación.
Desde la última actualización de la ley hace 11 años, ha habido “cambios importantes al cuerpo estudiantil de este país. Se debería haber actualizado desde hace ya tiempo”, dijo Liz King del Leadership Conference Education Fund (LCEF), en un informe el pasado 31 de agosto, 2019 a través de ethnic news media.

El LCEF, junto con casi cuatro docenas de organizaciones más, redactó recientemente una lista de 10 recomendaciones al Congreso para considerar “para lograr la equidad y para proteger los derechos civiles”.
Ese documento, “Los principios de los derechos civiles para la educación superior” [Civil Rights Principles for Higher Education, en inglés] (https://tinyurl.com/LCEF7-19), describe una multitud de grandes dificultades para los estudiantes de color que estudian en la universidad.

Instan al Congreso que trate de está hacer cumplir las leyes de derechos civiles que protegen a los estudiantes que enfrentan la discriminación por el color de la piel, el nacimiento extranjero, el embarazo, la orientación sexual, la edad u otros factores. (Foto: LPDC/Mary A. Flores).

Nicole Dooley de la NAACP habló de “desafíos sin precedentes y de barreras importantes para los estudiantes de minorías”. Otros ponentes incluyeron a Adrienne Elliott de la National Indian Education Association, Stephanie Roman de UnidosUS y Quyen Dinh del Southeast Asia Resource Action Center.

Entre los desafíos que la coalición está instando al Congreso que trate está hacer cumplir las leyes de derechos civiles que protegen a los estudiantes que enfrentan la discriminación por el color de la piel, el nacimiento extranjero, el embarazo, la orientación sexual, la edad u otros factores.

Otro es lo de las instituciones con ánimo de lucro y entidades crediticias depredadoras que cargan a los estudiantes con deuda que limita su habilidad de estudiar mientras están aún asistiendo a la universidad y su bienestar financiero al graduarse.

Dentro de la comunidad latina se entiende que una educación superior es “la mejor oportunidad de una persona para obtener un buen trabajo y conseguir la movilidad social”, dijo Roman.

El 20 por ciento de los estudiantes universitarios ahora son latinos, pero “terminar sigue siendo un problema, sobre todo si los estudiantes sacan préstamos y no se gradúan”.
Una tercera parte de esos números crecientes de estudiantes latinos no se gradúa.

Tres cuartos de los estudiantes universitarios latinos son los primeros de su familia en asistir a la universidad y muchos tienen que sacar préstamos para hacerlo, lo que tiene “graves consecuencias” para su éxito, dijo Roman.
Adrienne Elliott describió el camino típico que podría andar un alumno nativo americano hacia la universidad: el ambiente en la escuela primaria y secundaria donde prosperan el racismo, los mitos y los estereotipos acerca de su cultura, pero los recursos para prepararlos para la educación superior, incluso para cosas tan sencillas como la matrícula, no existen. Agrego que “las barreras a la educación superior comienzan antes de su último año de high school” y continúan durante la edad adulta cuando están criando a sus propios hijos y pagando sus propias cuentas.
Acerca de las circunstancias de los estudiantes de origen indígena tales como los mixtecos y zapotecos de México, Elliott destacó la recomendación de la coalición de desagregar los datos de la educación para distinguir mejor las circunstancias de los diversos segmentos de la población.
Quyen Dinh también destacó la urgencia de desagregar los datos. Cuando se publicitan números relativamente buenos para estudiantes asiático-americanos in general, “los desafíos extremos” afrontados por la mayor comunidad de refugiados. “El primer paso para hacer frente a las inequidades para estos estudiantes es que se les vea”, señaló Dinh, y eso significa datos más específicos.

Otras recomendaciones incluyen la financiación adecuada para las universidades históricamente negras [HBU, por sus siglas en inglés] o las HBU y otras instituciones que atienden a las poblaciones poco representadas, mejor formación de profesorado y un énfasis renovado en mejorar las tasas de graduación.

Para los estudiantes negros, la inscripción universitaria está disminuyendo a la vez que mejoran las tasas de graduación de high school, según el informe de la coalición.

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