• March 5, 2024

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¡Señor, siento que ya no puedo más!

Por Enrique Monterroza

El tiempo pasa y no ves una respuesta, las dificultades lejos de terminar aumentan y eso hace que de alguna manera tu animo se condicione a lo que estás viviendo.

Te sientes triste, no quieres sonreír, te sientes abrumado y no quieres descansar, hay una carga pesada en ti que no quieres soltar y es que tus fuerzas han llegado a su límite.

Por un momento levantas tu vista al cielo y con total sinceridad le hablas a Dios y le dice: “¡Ya no puedo más!”

Sí, es que ya  no  puedes  más, las fuerzas se te han  acabado, tu  ánimo  ya  no es el mismo, el  tiempo  de  espera  ha  agotado la  poca  fe que te  quedaba  y  lo  único que  quisieras es que esta situación terminará ya y volvieras a ver la luz.

Con lágrimas en tus ojos y vista al cielo repites una vez más delante de Dios: “¡Señor,  siento  que  ya  no  puedo más!”.

En ese  mismo  instante algo sucede en el cielo, el clamor de un hijo o una hija de Dios ha llegado hasta el trono del Padre, la respuesta del Padre hacia el clamor sincero de un hijo o hija no se hace esperar.

El Padre inclina su oído a tus  palabras y como cual Padre amoroso te ve y al mismo tiempo te dice:

“Amado hijo, amada hija, sé lo que estás pasando, sé lo que estás experimentando, a pesar de la confusión y desesperación que sientes, debes confiar en mí, yo sigo teniendo el control de todo.

A veces habrá un poco de dolor mientras el proceso de tu respuesta se lleva acabo, pero ninguno que mis manos no puedan sanar.

A veces te sentirás  como que  estás solo,  pero en  realidad  no  lo  estás,  sigo cuidando de ti, sigo estando a tu lado.

A veces  creerás que lo que  estás  viviendo te sobrepasa,  pero en  realidad  junto conmigo vas  a salir  adelante, no te dejaré, no te desampararé,  he  estado, estoy  y  estaré  contigo  hasta cumplir lo que he prometido hacer en tu vida.

A veces querrás huir o rendirte, pero siempre llegaré a tiempo para recordarte que no estás solo y que yo no me he olvidado de ti, que sigo estando a tu lado esperando con paciencia que los tiempos perfectos para tu respuesta lleguen a tu vida.

Hoy quiero recordarte una vez más lo mucho que te amo, lo mucho que me interesas, y a pesar que no me gusta verte triste, sé que cuando mi respuesta venga esa tristeza se transformará en gozo.

Porque has de ver lo que yo tengo preparado para ti, porque has de gozarte en lo que Yo haré, solamente ten paciencia, aprende a descansar en mí, aprende a confiar en mí, aprende a depender de mí, porque si haces todo esto, debes tener la seguridad de que todo estará bien y que la respuesta que te daré será mejor de lo que habías pensando.

Hoy quiero consolarte, hoy quiero darte la paz que necesitas, la paciencia, el amor y la fe que te harán más fácil la espera mientras mi tiempo perfecto se cumple en tu vida.

Hoy quiero que descanses en mí, que me dejes sobrellevar tus cargas, que deposites tu tristeza en mí, porque yo haré que tengas paz aun en medio de la tormenta más fuerte que ha tu vida ha venido.

Descansa en mí, confía en mí y espera en mí, porque los resultados que obtendrás serán mayores de los que esperas.

Te lo dice: Tu Padre que te ama y no te dejará nunca.”

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