Inspiración

Mentes Que Conquistan

Por Pastor Pedro H Gonzalez

El mas cordial de los saludos para cada uno de los lectores de LA PRENSA de Colorado.Hoy queremos referirnos a un tema muy actual y que toca las mas intimas fibras de nuestra comunidad; hablaremos de la inmigración como fenómeno social, y sobre cómo podemos bajar un poco el ambiente caldeado que hoy se respira en los EE. UU. de América. Empezaremos por decir que Cristo fue un inmigrante en doble porción.

Migro del cielo a la tierra y aquí vino para conquistar lo que debía ser conquistado y también tuvo que migrar de su tierra de nacimiento (Belén de Judea) a Egipto por causa de la persecución de Herodes que le buscaba para matarlo.

Debemos entonces reconocer que Dios no es ajeno al sufrimiento, las necesidades y el corazón mismo del emigrante. Vemos a Dios pidiéndole a Abraham que deje su tierra y su parentela y que El lo llevara una tierra que le mostraría, cosa que Abraham entiende y obedece.
Note mi amado lector que en alguna forma Dios tiene un propósito para cada emigrante, pero de todas maneras El nunca abandona al emigrante, El entiende plenamente lo que significa dejar aquel terruño donde estamos arraigados e ir en busca de algo más. Si entendemos que Cristo es Dios entonces sabremos que Dios conoce de primera mano esas situaciones.

Lo que nos interesa recalcar es que para Dios la emigración no es un problema y muy por el contrario es una oportunidad, lo que ocurre es que al igual que con todas las cosas de la vida, la emigración es un problema o una oportunidad dependiendo de los lentes con los que la veamos.

Hemos venido a una tierra de oportunidades, las causas de nuestra llegada aquí son bastante variadas, pero casi todas tienen un denominador común, un mejor nivel de vida, ya sea desde el punto de vista económico, o emocional, familiar, o de seguridad, pero al final como dice la escritura todos buscábamos una mejor tierra, una mejor ciudadanía.

La parte más difícil de asimilar en todo este asunto es el desarraigo, pensar que abandonamos una bandera, un país, familia, costumbres, dieta alimenticia y todo aquello que nos era “familiar” es muy difícil pero de nuevo, se haría más fácil si logramos verlo con otros ojos, los de la verdadera oportunidad, es decir el cambio, la apertura de mente, un pensamiento exitoso, capaz de desprenderse para alcanzar mayor y mejor nivel, todo eso no lo lograremos con una mente parroquiana o de víctima, sino por el contrario con una mente de dominio, de conquistador, de aquel que sabe a que ha venido y que no esta dispuesto a salir derrotado.
Cristo vino a conquistar y lo hizo, así también usted podrá hacerlo.

Somos vencedores.
Sabemos que hoy en día se ha levantado una ola de racismo alentada por gente que no entiende la cultura y el empuje hispanos pero que se ha aprovechado del pensamiento del presidente para enarbolar una bandera que para nada representa la cultura de esta nación que es eminentemente inmigrante y proinmigrante.

HAGAMOS A AMERCIA GRANDE DE NUEVO fue un eslogan de campaña electoral, y ahora de gobierno, pero no puede convertirse en un elemento de miedo para nosotros; muy por el contrario, debe proyectarnos a una pregunta que le haga entender al americano promedio que estamos aquí para quedarnos, para aportar, para ayudar a hacer de este país un mejor destino y la potencia que hasta ahora ha sido.

La pregunta es: ¿CÓmo puedo ayudar a hacer América grande de nuevo? después de todo, aquí estamos desarrollando nuestras vidas, yo he echado raíces en este país, aquí tengo mis hijos, mis nietos y ciertamente aquí he pasado muchos de mis mejores años.

¿PorquÉ no devolver con una actitud de grandeza lo que este país ha sembrado en nosotros?
Vamos a dejarle saber al “gringo” que puede contar con nosotros, que vamos a hablar inglés, a hacernos ciudadanos, que vamos a votar, que nos interesamos de verdad porque este país sea nuestro país y por que sea un mejor país cada día, afianzado en los valores que nos son tan importantes como cultura, la familia, nuestra religión y la vida.

El día que ellos nos conozcan de esa forma, y el día en que empecemos a pelear por lo que es verdaderamente importante y no solamente por una “green card” o un numero de seguro social, sino por los valores que nos representan, ese día no tendremos que preocuparnos por “papeles” ya que Dios mismo nos validara y seremos embajadores del cielo en la tierra con disfrute de inmunidad diplomática, pero mientras lo que defendamos sea nuestro derecho a enriquecernos maltratando y pisoteando la tierra que nos recibe y nos alberga, no será la migración la que nos saque de aquí, seremos nosotros mismos porque aunque lo entendamos, lo creamos o no, todavía está en plena operación la ley de la siembra y la cosecha. Amemos esta tierra tanto o más de lo que amamos nuestro país de nacimiento y aprendamos a defenderla, así ella solita se encargara de arroparnos con su bandera.
Una bandera es más que una tela de colores específicos, representa valores, costumbres, cultura. Abracemos la bandera americana como lo que es, nuestra bandera y podremos caminar sin miedo ni temor, eso mi amado lector se puede transmitir.

Un fuerte abrazo, si tiene opiniones o preguntas respecto a este articulo no dude en llamarme al teléfono 720-218-3890.
Soy el Pastor Pedro H. Gonzalez de la Iglesia Embajada del Reino,
3600 S Clarkson St Englewood Co 80113
Horarios de servicio Domingos 12:30 pm
Le esperamos.

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